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Dentro del ámbito del emprendedurismo existen varios mitos que detienen a uno para llevar a cabo una idea.  Como ejemplo de esto puede ser el factor económico como problema fundamental, el desconocimiento del mercado o simplemente la poca confianza en la idea que luego termina convirtiéndose en una frustración.

Una idea puede ser una gran solución a una problemática puntual que podría terminar resolviendo necesidades a negocios, establecimientos o personas puntuales. Seguramente te ha sucedido encontrarte frente a un problema que representa un desafío y tiempo después ha llegado a tu mente la solución que parece ser perfecta para resolverlo. Comienzas a trabajar en ella y llegas a un punto en el cual parecieras encontrarte en un callejón sin salida y es en ese momento donde comienzan las preguntas como ¿De donde voy a sacar el dinero para poder implementar la idea? ¿Como voy a hacer si soy yo solo? ¿Realmente es buena mi idea?¿Vale la pena trabajar en esto? y luego se concluye con “Mejor sigo como estoy” o “Lo dejo para otro momento”.

Para los que están transitando o les ha ocurrido alguna de esas situaciones, les tenemos una buena noticia. Para poder emprender lo único que necesitas es algo que en mayor o menor parte todos tenemos, y con esto nos referimos al tiempo, esa unidad de medida que nos permite cuantificar cuanta dedicación ponemos en nuestra idea.

Como hemos mencionado antes, una idea puede ser una gran solución a una problemática puntual que podría terminar resolviendo necesidades a negocios, establecimientos o personas puntuales, pero  de nada sirve si no se le dedica tiempo a trabajar en esa solución. Con esto nos referimos a que cuando tengas una ídea, no la descartes por factores como el dinero, la cantidad de personas que necesitarías para llevar a cabo el proyecto, o por que creas que el emprendedor es solo un grupo elitista de inversores y genios que se le ocurren ideas que otros no han pensado.

La mayoría de las grandes empresas que lideran el mercado han surgido en pequeños lugares, como garages, en situaciones impensadas como proyectos de universidades, etc. En todos los casos el factor clave fundamental fueron personas que han creído firmemente en la ídea y han invertido mucho tiempo para llevar a cabo la misma.

Como conclusión, queremos transmitirte que si tenés o tuviste una idea, siempre vas a tener una inversión inicial para comenzar, depende de vos de llevarla a cabo y de que confíes en que realmente puede ser una solución que otros necesitan.